El escenario tiene forma cúbica.
En el fondo una pantalla gigante de croma verde sobre la que se proyectan imágenes de noticias de telediario. Resúmenes de desastres, guerras y sucesos causados por el hombre.
Detrás de una mesa gris alargada hay dos sillas que miran de frente hacia el público. Sobre la mesa hay dos platos vacíos, dos servicios de cubiertos, dos servilletas y dos vasos.
La parte delantera del escenario está bordeada por un elemento que recuerda al marco de una televisión.
En el lado derecho del público, en una de las sillas tras la mesa, se sienta ADOLFO, un hombre de mediana edad y aspecto serio, vestido con traje y corbata sólo en la parte de arriba. Abajo lleva unos ridículos calzoncillos hasta los tobillos.
En el izquierdo, CONSUELO una mujer de mediana edad, vestida en la parte de arriba con una blusa blanca transparente que deja entrever la desnudez completa que sigue en su parte de abajo.
ADOLFO- Y entonces, ¿qué pasó?
CONSUELO- No puedo quitarme las imágenes de la cabeza. Era sólo un crío. No tendría más de quince o dieciséis años. Un crío normal. Normal.
ADOLFO- Y ¿qué pasó?
CONSUELO- Era gris.
ADOLFO- ¿El crío?
CONSUELO- ¿Qué crío?
ADOLFO- El crío que no tendría más de quince o dieciséis años, ¿era gris?
CONSUELO- No. El crío no. El gato.
ADOLFO- ¿Qué gato?
CONSUELO- El crío era un chico normal.
ADOLFO- El crío era un chico normal y el gato gris. Y entonces, ¿qué pasó?
CONSUELO- Pasó a su lado, le pegó una patada y le rompió la espina dorsal.
ADOLFO- ¿Al crío?
Silencio
¿El gato gris le pegó una patada al crío normal y le rompió la espina dorsal?
Silencio. CONSUELO mira con odio a ADOLFO que claramente se está burlando de ella.
ADOLFO – Vale. Fue el crío normal el que le pegó una patada y le rompió la espina dorsal al gato gris… Algo habría hecho el gato…
CONSUELO y ADOLFO cogen las cucharas y comienzan a comer ‘sopa’ con gesto hierático, sin perder la vista al frente hacia el público. Se escucha una música animada que recuerda a la sintonía del Telediario al mismo tiempo que se proyectan rápidas sucesiones de distintos maltratos del hombre a animales en la pantalla.
CONSUELO- No puedo quitarme las imágenes de la cabeza.
CONSUELO se levanta y saca algo del bolsillo de la chaqueta de ADOLFO.
CONSUELO- Llevaba un pen driver en la mano. Un pequeño aparato microelectrónico con puerto USB y capacidad para almacenar más de 10 gigas.
CONSUELO se gira de espaldas a ADOLFO que permanece como dormido, coge su plato con sigilo y conecta el pen driver. A través de la cara de horror de CONSUELO imaginamos qué está viendo algo terrible sobre la base del plato que sujeta como si fuese una pequeña pantalla de ordenador.
CONSUELO- Tenía que escapar antes de que él la encontrara. No podía dejar que supiera que lo había descubierto. Pero levantó la vista y él estaba allí. Mirándola. Amándola. Odiándola. Cerró su puño y escondió El Secreto con todas sus fuerzas.
ADOLFO- ¿Qué Secreto?
CONSUELO- ¿Quién era aquel hombre que tenía enfrente? Ya no lo conocía. El puerto USB rasgó la palma de su mano que apretaba con fuerza. Entonces él se acercó.
ADOLFO- ¿Qué Secreto?
CONSUELO- Ella asustada dejó caer el pen driver manchado de la sangre que su mano comenzó a gotear.
ADOLFO- ¿Todavía lo quería?
CONSUELO- ¿Cómo iba a quererlo si no lo conocía?
ADOLFO- A pesar de todo lo quería.
CONSUELO- A pesar de todo lo que había hecho a esas otras mujeres, algunas sólo niñas, lo seguiría permitiendo, perdonando, protegiendo…necesitando…A pesar de todo lo quería.
CONSUELO sonríe y le da un abrazo. ADOLFO se acurruca junto a ella como si fuera un niño pequeño. CONSUELO coge el cuchillo y el tenedor y comienzan a comer ‘un filete’ con gesto hierático, sin perder la vista al frente hacia el público. Va partiendo un invisible ‘bistec’ en pequeños trocitos que reparte entre ella y ADOLFO. Se escucha una música animada que recuerda a la sintonía del Telediario al mismo tiempo que se proyectan rápidas sucesiones pixeladas de distintos maltratos a mujeres, niños y niñas.
ADOLFO- Y entonces ¿qué pasó?
CONSUELO- No puedo quitarme las imágenes de la cabeza. Fuera del estadio no crecía ni un triste cactus. Pero los jugadores se disputaban el esférico deslizándose por el campo como ágiles bailarinas danzando por un vergel.
ADOLFO- Como si retransmitiera un partido de fútbol. ¡Señores y señores qué partidazo! En los primeros 20 minutos se repartieron las ocasiones. Sin que el portero de casa pudiera enterarse, los visitantes le metieron un primer gol en el minuto cero del partido. Un jugador del equipo blanco-blau-grana repelió un remate de un estrella verde que lo tenía todo menos potencia. Y lo entendimos como una metáfora. Los visitantes no lo celebraron en exceso, para no faltar, pero le salían destellos de la sonrisa. En la segunda parte el equipo de casa encontró su premio. Un estrella verde se escapó por la banda izquierda y regaló el gol a su pueblo. El equipo pudo utilizar la celebración para vengarse o para cortarse las mangas, pero se reunió en un abrazo. Se cumplía el minuto 79 cuando el público agitó cartulinas plateadas que convirtieron las gradas en las escamas de un pez gigante; comían bocadillos de mortadela, gritaban, hacían gestos obscenos, se enfadaban con el de al lado, querían ver espectáculo, ¿acaso no les importaba quién ganara? El cotillón de la fiesta comía cinco minutos al partido y lo aceptaremos por esta vez, aunque nos irritan las distorsiones visuales y auditivas. Al filo de la
Silencio.
ADOLFO- ¿Estás dormida?
Silencio. ADOLFO come un postre del plato con una pequeña cucharilla. Mientras mira al frente. Al terminar relame el plato directamente sin quitar la vista del público. De fondo se escucha una música animada que recuerda a la sintonía del Telediario en la pantalla se están proyectando imágenes de la Guerra de Irak, de las torres gemelas, de familias de iraquíes desesperadas…
ADOLFO- ¡Cómo hemos jugado! Tenías que habernos visto. ¡Go, go, go, gol!!! ¿Estás dormida?
Silencio. CONSUELO tiene cerrados los ojos. ADOLFO hace un pequeño gesto con ánimo de despertarla.
ADOLFO- Esos cabrones nos han metido uno por la escuadra, pero vamos, que luego han venido otros dos más nuestros seguidos. En total:
ADOLFO se acerca a ella y empieza a agitarla con más fuerza. CONSUELO parece inmersa en un profundo sueño. No se mueve. No se despierta
ADOLFO- ¡Consuelo!, No me hagas estas bromas, venga, ¡despierta!
ADOLFO comienza a pegarla cada vez más fuerte. Primero hostias en la cara y luego puñetazos y patadas por todo el cuerpo.
ADOLFO- ¡Consuelo!, ¡Consuelo!...¡Consuelo!
La luz se apaga sobre el escenario y en la pantalla de croma se proyecta la típica nieve gris de televisión desajustada. El sonido de la ausencia de imágenes va ascendiendo y escondiendo el de los gritos desconsolados de ADOLFO que sostiene entre sus brazos el cuerpo semidesnudo y ensangrentado de su amada.
Athenea Mata
1 comentarios:
Y ahora a �ste, quien nos lo consuela? mmm...ha tomado postres, traig�mosle el bailey's...
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