Soy de Madrid y desde hace tres años resido en Barcelona. Estudio un doctorado que espero me permita algún día, en breve, ser profesora de universidad.
Según este nuevo convenio que han firmado todas las universidades catalanas y al que, según tengo entendido, sólo se opone, el rector de la UAB, el nivel C de catalán será exigido para todos aquellos profesores que vayan a dar clase en Barcelona.
La pregunta está clara. Si en Cataluña, supuestamente, hay dos lenguas oficiales, si, le pese a quién le pese, aquí se habla mucho más castellano que catalán, ¿por qué esta exigencia?¿Dónde queda entonces la igualdad de condiciones para todos los españoles a la hora de acceder a un trabajo? Obviamente, ante un examen, por mucho que se estudie un idioma, un alumno de fuera nunca lo hablará tan bien como alguien que aprendió esta forma de expresarse como lengua materna. Sin embargo, un profesor catalán o una profesora catalana que optara a una plaza en Madrid o en cualquier otra provincia de España, tendría las mismas oportunidades a la hora de conseguir el trabajo que un oriundo.
Lo mismo pasa cuando una Comunidad Autónoma desde sus determinadas unidades gubernamentales, o una empresa privada perteneciente a un ámbito regional concreto, exige que, para patrocinar un proyecto específico, sus integrantes tengan un determinado lugar de origen: La Comunitat de Valencia patrocina tal película, entonces los actores tienen que ser valencianos. La Generalitat aporta fondos para un documental sobre África, sí, pero los apellidos de todos los integrantes del equipo tienen que ser catalanes...
En este sentido, los más perjudicados somos siempre los madrileños que acogemos a todos sin prejuicios y luego no tenemos a nadie que nos apoye. En cualquier caso, tampoco me gustaría que esto ocurriese. Me inclino por una cultura más global en la que se valore el talento y no la ciudad de nacimiento que pone en tu DNI.
Las universidades americanas rebuscan en los lugares más recónditos para condensar a los mayores genios de cada disciplina procedentes del mundo entero. Las facultades catalanas pecan de falta de humildad. Una situación endogámica que poco favorecerá su enriquecimiento, proyección cultural y competitividad internacional.
No hay que olvidar que el inglés avanzado no es un requerimiento indispensable para ser fichado por una de estas universidades americanas. Aunque es verdad que se entiende, que una vez allí se aprenderá el idioma. Pero en cualquier caso, se trata de una lengua útil y necesaria a nivel mundial, con un ámbito de repercusión que queda bien alejado de las pretensiones ostentosas del nada humilde catalán.
Señores, entiendo que quieran conservar su lengua y no me importaría aprenderla, pero estas no son las formas. Imponiendo y exigiendo de esta manera se están cerrando, creando prejuicios externos y sobre todo, repitiendo aquellos graves errores, injusticias y atentados contra la libertad de los llevamos tantos años lamentándonos y tratando de olvidar.
Según este nuevo convenio que han firmado todas las universidades catalanas y al que, según tengo entendido, sólo se opone, el rector de la UAB, el nivel C de catalán será exigido para todos aquellos profesores que vayan a dar clase en Barcelona.
La pregunta está clara. Si en Cataluña, supuestamente, hay dos lenguas oficiales, si, le pese a quién le pese, aquí se habla mucho más castellano que catalán, ¿por qué esta exigencia?¿Dónde queda entonces la igualdad de condiciones para todos los españoles a la hora de acceder a un trabajo? Obviamente, ante un examen, por mucho que se estudie un idioma, un alumno de fuera nunca lo hablará tan bien como alguien que aprendió esta forma de expresarse como lengua materna. Sin embargo, un profesor catalán o una profesora catalana que optara a una plaza en Madrid o en cualquier otra provincia de España, tendría las mismas oportunidades a la hora de conseguir el trabajo que un oriundo.
Lo mismo pasa cuando una Comunidad Autónoma desde sus determinadas unidades gubernamentales, o una empresa privada perteneciente a un ámbito regional concreto, exige que, para patrocinar un proyecto específico, sus integrantes tengan un determinado lugar de origen: La Comunitat de Valencia patrocina tal película, entonces los actores tienen que ser valencianos. La Generalitat aporta fondos para un documental sobre África, sí, pero los apellidos de todos los integrantes del equipo tienen que ser catalanes...
En este sentido, los más perjudicados somos siempre los madrileños que acogemos a todos sin prejuicios y luego no tenemos a nadie que nos apoye. En cualquier caso, tampoco me gustaría que esto ocurriese. Me inclino por una cultura más global en la que se valore el talento y no la ciudad de nacimiento que pone en tu DNI.
Las universidades americanas rebuscan en los lugares más recónditos para condensar a los mayores genios de cada disciplina procedentes del mundo entero. Las facultades catalanas pecan de falta de humildad. Una situación endogámica que poco favorecerá su enriquecimiento, proyección cultural y competitividad internacional.
No hay que olvidar que el inglés avanzado no es un requerimiento indispensable para ser fichado por una de estas universidades americanas. Aunque es verdad que se entiende, que una vez allí se aprenderá el idioma. Pero en cualquier caso, se trata de una lengua útil y necesaria a nivel mundial, con un ámbito de repercusión que queda bien alejado de las pretensiones ostentosas del nada humilde catalán.
Señores, entiendo que quieran conservar su lengua y no me importaría aprenderla, pero estas no son las formas. Imponiendo y exigiendo de esta manera se están cerrando, creando prejuicios externos y sobre todo, repitiendo aquellos graves errores, injusticias y atentados contra la libertad de los llevamos tantos años lamentándonos y tratando de olvidar.
1 comentarios:
Estoy totalmente de acuerdo con tu queja. És más, me parece totalmente indignante que solo una universidad, la UAB, se oponga al convenio. Aún y así, pienso que el resentimiento que puede causar esta "marginación por idioma" la fundamentas bajo ciertos aspectos, de entre los cuales, diverge mi opinión en lo siguiente:
1.- No se habla en absoluto más castellano que catalán en Cataluña. Hay ámbitos y ambientes, y no hay que olvidar que el catalán és, en este aspecto, bilingüe.
2.- Y sí, tendría las mismas oportunidades un catalán frente a un madrileño a la hora de optar a una plaza en Alcalá, no siendo así en Cataluña (según este convenio).Eso siempre y cuando, of course, ese catalanet hiciera las pruebas en castellano. La igualdad, según criterio amoral pero consecuente, sería poder ejercer la prueba en catalán en Madrid y en castellano en Barcelona.
... podríamos probar con el esperanto?
"lady L" - una catalanete que estima, per sobre de tot a les persones.
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