Las tres decenas de la vida de Marilyn son el fiambre de un emparedado de feminismos, que oscila desde la consecución del sufragio universal a la segunda oleada feminista de finales de los años sesenta y setenta. Durante ese tiempo intermedio se abonó el terreno en el que años atrás se habían enterrado las semillas, pero no sería hasta después de la desaparición de la actriz, cuando las germinadas empezarían a dar sus frutos.La feminista Gloria Steinem había participado activamente en la segunda ola del feminismo escribiendo relevantes artículos y participando en la creación y desarrollo de la revista Ms. Magazine. En 1986 publica un libro llamado ‘Marilyn: Norma Jeane’ en el que, por primera vez, la actriz es observada desde lentes feministas. Para Steinem, Marilyn representa una versión unificada y exagerada de lo que se anima a ser a las mujeres; ingenuas, ornamentales, más preocupadas por su aspecto exterior que por su alma o su mente, siempre ocultando su verdadera personalidad detrás de una imagen estereotipada. Según la escritora, Norma Jeane vivió una serie de abusos que hoy en día sabemos que comparten muchas otras mujeres, pero que, en aquel entonces, la hicieron sentir muy sola38; intento de estupro por su padrastro, violación consumada por su primo cuando sólo tenía once años, maltrato físico y psíquico por sus maridos, acoso y explotación por los ejecutivos de los estudios... Tras su muerte, muchas mujeres que han sufrido lo mismo se han atrevido a contarlo sintiéndose más entendidas y acompañadas. Sin embargo, para algunas feministas como Pauline Kael o Molly Haskel, Monroe colaboró con el enemigo favoreciendo la concepción y el uso de la mujer como objeto. Para ellas, la actriz se vendió consiguiendo que nadie la tomara en serio39. Pero si Marilyn fue una fuerza de liberación sexual, de alguna manera estuvo comprometida con la causa.
En este sentido la actriz es menos feminista que postfeminista. El consumo evidente de sexo puede entenderse desde el propio disfrute de la mujer contrastando la idea de que sea utilizada sólo como ornamento. Analizándolo a posteriori desde el discurso postfeminista, Marilyn tampoco encajó en el dispositivo social del matrimonio. Pese a sus intentos, su actitud era contraria al prototipo de esposa abnegada. En ninguna de sus películas Marilyn se ve obligada a sacrificar su amor por su carrera, más bien todo lo contrario, sin embargo, dedicar tanta energía a su trabajo y lograr el éxito, hicieron que sus relaciones sentimentales no funcionaran. Pocos egos masculinos podían sobrevivir a la sombra de la fama de una mujer tan deseada. Ser actriz era una de las pocas dedicaciones a través de las cuales una mujer de su tiempo podía triunfar profesionalmente por encima de un hombre. Desde esta posición de poder, Marilyn se rebeló contra algunas reglas de su generación ocupando un lugar de resistencia: vistiendo determinada ropa, practicando el ejercicio físico y el levantamiento de pesas, declarándose en huelga y enfrentándose a los estudios para conseguir mejores condiciones en los contratos de los actores, creando su propia productora o negándose a cenar en un local de moda, al que los negros tenían el acceso restringido, si no se permitía entrar en él a su admirada Ella Fitgerald40.
Según Michel Foucault: El postfeminismo recoge esta idea estableciendo su discurso sobre la performatividad del género que entiende la feminidad como un constructo producto de la repetición de conductas aprendidas. ‘Las relaciones que debemos trabar con nosotros mismos no son de identidad, sino más bien de diferenciación, creación e innovación’41. Del postfeminismo surge el concepto de ‘camp’. Aunque para algunas escritoras como Susan Sontag, en su artículo ‘Notas sobre el camp’42 el apelativo quede rescindido al amor/gusto hacia lo antinatural, artificioso y exagerado, para otras como Moe Meyer43 el término engloba aquellas prácticas de resignificación que desenmascaran la construcción normativa de las convenciones de género (entendidas siempre en relación a otros factores como la clase o la raza). Desde una perspectiva camp, Marilyn puede entenderse como una culminación de prototipo de icono gay, un producto, una exhibición de feminidad, una parodia de sí misma. Desde la postmodernidad se extiende el concepto de imitación de la realidad, entendiendo que no existe una verdad última sino un conjunto de ‘multi-verdades’ producto de continuas y variadas repeticiones. Judith Butler reflexiona sobre la esencia de la copia como ente independiente del original del que es diferente por definición. Andy Warhol –y la generación de artistas pop que encabezó- defiende esta sintonía queer, que incluye lo político y lo estético, aprovechando su obra para transmitir ideas propias de la cultura postmoderna. En su serie ‘Marilyn’ se reta al observador a distinguir entre: original y reproducción, auténtico y copia. Se trata de una crítica al mercantilismo de la imagen. Una denuncia a la transformación que sufrió una mujer que acabó convertida en fetiche, lapidada bajo el cúmulo de sus propias e infinitas instantáneas.
38 STEINEM, Gloria. Entrevista en el programa de televisión 1987. (T.P.)
39 CHURCHWELL, Sarah. The Many Lives of Marilyn Monroe. Metropolitan Books/Henry Holt, New York, 2005, PP. 5-17.(T.P.)
40 SPOTO, Donald. Marilyn Monroe. Ed. Anagrama, Barcelona, 1993, p.346.
41 FOUCAULT, Michel. Sexo, Poder y Gobierno de la Identidad (Entrevista). Traducción de Luis Cayo Pérez Bueno.
En este sentido la actriz es menos feminista que postfeminista. El consumo evidente de sexo puede entenderse desde el propio disfrute de la mujer contrastando la idea de que sea utilizada sólo como ornamento. Analizándolo a posteriori desde el discurso postfeminista, Marilyn tampoco encajó en el dispositivo social del matrimonio. Pese a sus intentos, su actitud era contraria al prototipo de esposa abnegada. En ninguna de sus películas Marilyn se ve obligada a sacrificar su amor por su carrera, más bien todo lo contrario, sin embargo, dedicar tanta energía a su trabajo y lograr el éxito, hicieron que sus relaciones sentimentales no funcionaran. Pocos egos masculinos podían sobrevivir a la sombra de la fama de una mujer tan deseada. Ser actriz era una de las pocas dedicaciones a través de las cuales una mujer de su tiempo podía triunfar profesionalmente por encima de un hombre. Desde esta posición de poder, Marilyn se rebeló contra algunas reglas de su generación ocupando un lugar de resistencia: vistiendo determinada ropa, practicando el ejercicio físico y el levantamiento de pesas, declarándose en huelga y enfrentándose a los estudios para conseguir mejores condiciones en los contratos de los actores, creando su propia productora o negándose a cenar en un local de moda, al que los negros tenían el acceso restringido, si no se permitía entrar en él a su admirada Ella Fitgerald40.
Según Michel Foucault: El postfeminismo recoge esta idea estableciendo su discurso sobre la performatividad del género que entiende la feminidad como un constructo producto de la repetición de conductas aprendidas. ‘Las relaciones que debemos trabar con nosotros mismos no son de identidad, sino más bien de diferenciación, creación e innovación’41. Del postfeminismo surge el concepto de ‘camp’. Aunque para algunas escritoras como Susan Sontag, en su artículo ‘Notas sobre el camp’42 el apelativo quede rescindido al amor/gusto hacia lo antinatural, artificioso y exagerado, para otras como Moe Meyer43 el término engloba aquellas prácticas de resignificación que desenmascaran la construcción normativa de las convenciones de género (entendidas siempre en relación a otros factores como la clase o la raza). Desde una perspectiva camp, Marilyn puede entenderse como una culminación de prototipo de icono gay, un producto, una exhibición de feminidad, una parodia de sí misma. Desde la postmodernidad se extiende el concepto de imitación de la realidad, entendiendo que no existe una verdad última sino un conjunto de ‘multi-verdades’ producto de continuas y variadas repeticiones. Judith Butler reflexiona sobre la esencia de la copia como ente independiente del original del que es diferente por definición. Andy Warhol –y la generación de artistas pop que encabezó- defiende esta sintonía queer, que incluye lo político y lo estético, aprovechando su obra para transmitir ideas propias de la cultura postmoderna. En su serie ‘Marilyn’ se reta al observador a distinguir entre: original y reproducción, auténtico y copia. Se trata de una crítica al mercantilismo de la imagen. Una denuncia a la transformación que sufrió una mujer que acabó convertida en fetiche, lapidada bajo el cúmulo de sus propias e infinitas instantáneas.
38 STEINEM, Gloria. Entrevista en el programa de televisión 1987. (T.P.)
39 CHURCHWELL, Sarah. The Many Lives of Marilyn Monroe. Metropolitan Books/Henry Holt, New York, 2005, PP. 5-17.(T.P.)
40 SPOTO, Donald. Marilyn Monroe. Ed. Anagrama, Barcelona, 1993, p.346.
41 FOUCAULT, Michel. Sexo, Poder y Gobierno de la Identidad (Entrevista). Traducción de Luis Cayo Pérez Bueno.
3 comentarios:
Interesantísimo artículo. No me queda claro si son de la autora del blog o de quién. Muy trabajada esa idea de Miss Monroe que tan vapuleada ha sido por el femenismo (también opino que por el post, la verdad). Las referencias escogidas son fundamentales para asentar la descripción que se ha hecho del fenómeno post/queer/camp/etc. Si alguien me puede confirmar la identidad de la susodicha que ha escrito esto estaré muy agradecido. ¡Qué pena, y tanta, el tener que dar por hecho que está escrito por una mujer!. En fin. Un saludo a Stella Maris.
Rafa
Yo: ¿Could u please tell me something about the camp theory?
Susan Sontag -voz grave-: Darling, I´m sorry, but that´s history.
.... And the diva walks away.
Hola Rafa,
El artículo lo he escrito yo, que por cierto, sí soy una mujer. Forma parte de las conclusiones de un trabajo que hice para la asignatura de 'Cuerpo y Textualidad' del doctorado que estudio en la UAB.
Mi intención no era la de vapulear a la pobre Marilyn que ya bastante zarandeada fue en vida. Sólo quería mostrar otro punto de vista.
Un abrazo fuerte Rafa y gracias por tus palabras.
Muy interesante, sin duda. Ojalá pudieses ahondar más. No entiendo muy bien lo de "cuerpo y textualidad", supongo que será referida a las transformaciones queer etc?. No controlo la UAB, pero pinta muy bien. Por otra parte, me debí de expresar mal, no creo que los artículos dejen en mal lugar a Monroe. Creo que fue una gran víctima del jodido sistema patriarcal primero, y luego ya de ella misma y sus circunstancias. Felicidades de nuevo susodicha! y a ver si te apetece seguir con esta línea que está muy interesante, de veras.
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