miércoles, 18 de febrero de 2009

A mi amigo Jose Arcones

La primera vez que me crucé con tus ojos fue una discoteca de Madrid. Sólo recuerdo la oscuridad de la masa humana bailando y tus antorchas azules acercándose a mí sin ningún miedo. Después vinieron las emociones, las miradas infinitas, los intercambios... las canciones...

Aprendiendo y enseñando a volar...
Volando te has ido en un estallido de vida...
Todos los que tuvimos la suerte de disfrutar tu energía contigo nunca te vamos a olvidar...

Hasta la vista Llou...

Te quiero,

Mary

1 comentarios:

Heimdall dijo...

Como dicen en cierta película, la vida no se mide en minutos, sino en momentos. Todos los que tuvimos la suerte de conocer a José, sabemos que, gracias a él, nos sentimos más vivos y disfrutamos (y mucho) de los momentos que pasamos a su lado.

Un beso fuerte.