viernes, 11 de junio de 2010

la magia en la habitación

En el techo de la habitación se dibujaba un arco iris de círculos concéntricos. Había algo mágico en la luz que rasgaba oblicua un punto blanco que se difuminaba en violetas a través del verde y luego el anaranjado. La curiosidad la incitaba a buscar la causa de ese fenómeno astronómico que sucedía por primera vez sobre su cama. Pero la ilusión duró sólo unos instantes. Sabía que no debía girar la cabeza. Si quería seguir teniendo la visión no podía dudar. Pero una horrenda razón gobernaba sus impulsos y sin darle tiempo a detenerse descubrió a su lado la lámpara. Un único halógeno de Ikea. Caliente. Metálico. Con algún nombre sueco impronunciable. Sobre la mesa, enfrentado a la lámpara, un CD boca arriba. Los colores eran los mismos. También los círculos y el sesgo violeta. Pero la magia... La magia ya no estaba en aquel techo sobre su cama. Se había desvanecido en un solo instante.

2 comentarios:

Heimdall dijo...

La magia de las pequeñas cosas, de los instantes fugaces...esa magia que se esfuma si te planteas cualquier cosa que no sea disfrutar sencillamente de ella. Muy original tu artículo.

AtHeNeA dijo...

La magia está en todas partes y a la vez en ninguna.
Cuanto mas queremos atraparla más se eleva en un intento por hacernos más dificl alcanzarla y asi valorarla más.

Me gusta el post. salu2